lunes, 4 de febrero de 2008

Sendero Ecológico Los Quetzales

El sendero ecológico de los quetzales, es un típico camino de montaña de 12 kilómetros de longitud, localizado en el flanco nororiental del Volcán Barú. Es un senda sinuosa y escarpada que une el sitio de Alto Chiquero, en boquete, con Alto del Respingo, en Cerro Punta, Bugaba. Es un Sendero de suelos esponjosos con rincones esquivos cubiertos de musgos milenarios, donde se escucha el silencio y el palpitar de la vida de los bosques tropicales húmedos.

Es difícil precisar desde cuándo se transita por este camino montañoso; algunas referencias indican que ya a principios del siglo XX, varios colonos y nativos del área lo utilizan para realizar actividades de cacería o bien para establecer contacto entre los pobladores de las estribaciones orientales y occidentales del Volcán Barú. Por aquellos días, el sendero solo era un puente que enlazaba lugares poco habitados de la región alta de Chiriquí; nunca llegó a tener una importancia histórica relevante, era casi desconocido, aun cuando su utilización se incrementó modestamente con el paso de los años.

A mediados de la década del setenta, con la creación del Parque Nacional Volcán barú, el sendero es claramente demarcado por las autoridades e insertado en las políticas de manejo y conservación de los recursos naturales. Desde entonces la llamada “Ruta de los Quetzales” cobra vigencia ecológica y toda la zona que atraviesa se valora en el mundo de la ética conservacionista y adquiere una perspectiva biocéntrica.

El sendero ha dejado de ser un puente entre dos sitios para convertirse en el umbral de un espacio vital cuyo patrimonio natural interactivo constituye un santuario apacible donde la especie humana experimenta con deleite y reverencia el inefable abrazo de la naturaleza.

Las áreas montañosas que atraviesa la senda del quetzal tienen altitudes que oscila entre los 1950 y 2560 metros. Una densa capa vegetal compuesta por una gran variedad de especies arbóreas, arbustivas, trepadoras, epifitas, helechos, musgos, etc. Cubre esta zona. La humedad ambiental es alta, con precipitaciones superiores a los 4000 milímetros anuales. Las temperaturas son de 14ºC.

La niebla aparece con frecuencia y promueve la lluvia horizontal (bruma que empapa, por condensación, al contacto con diferentes superficies: hojas, troncos, rocas, suelos, musgos, etc.). Estas características biofísicas enmarcan la zona en el bosque húmedo montano bajo.

La mayor parte de las montañas atravesadas por el camino no ha sufrido disturbios significativos, es decir no ha sido objeto de alteraciones culturalmente inducidas. A estos solitarios y abruptos parajes se asocian miles de especies animales; esta compleja biocenosis (comunidad de seres vivos) es única y exclusiva en todo el territorio panameño.

Mamíferos de diferentes especies, como felinos, monos, perezosos, ardillas, tapires, roedores y otros, encuentran aquí su soporte vital, junto a anfibios, reptiles, insectos, etc.

Cientos de aves de diferentes especies y tamaños armonizan el ambiente con espectaculares colores y cánticos. Se destaca el Quetzal, ave de extraordinario plumaje multicolor que vigila permanentemente el frágil equilibrio y la delicada belleza de los primitivos bosques del Barú. En homenaje a la imponente presencia y hermosura de esta ave tropical, se ha bautizado el camino montañoso entre Boquete y Cerro Punta como “l sendero ecológico de los Quetzales”.

En los últimos años el tránsito por la Ruta del Quetzal ha aumentado; el apogeo del ecoturismo lleva diariamente a decenas de turistas nacionales y extranjeros por los parajes del emblemático camino, el cual es promovido en revistas, periódicos y sitios web por todo el mundo.

En 2003, el famoso sendero montañoso estuvo a punto de ser transformado en una carretera de asfalto auspiciada por el gobierno nacional. La mayoría de los panameños se opuso a este proyecto y también internacionalmente se levantaron voces de protesta. La carretera no se construyó y el sendero de los Quetzales continúa manteniendo su majestuosa belleza salvaje.

Tomado del Libro “Boquete, valle del eterno arcoiris de la profesora Milagros Sánchez Pinzón. Ver más… www.culturama.com

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